Apuntes para la Pastoral de la Esperanza Nº3

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Prólogo

Durante los cinco años que ejercí mi profesión de enfermero en un centro de terapia intensiva experimenté, cotidianamente, el sufrimiento del enfermo terminal y el de su familia.

Recuerdo que en las mañanas, al iniciar la guardia, cuando me acercaba al enfermo asignado si estaba lúcido me presentaba y le explicaba lo que le estaba pasando, trataba de darle consuelo y ánimo para que su angustia y su desesperación se mitigaran un poco. Le preguntaba si tenía dolor, si estaba triste, nervioso…Luego le explicaba los procedimientos que le iba a realizar. Si la situación lo permitía, le consultaba si quería que yo rezara el Padre nuestro, la única forma que tenía para comunicarse conmigo era por medio de un apretón de manos, de un movimiento de parpados, o de una aprobación con el movimiento de la cabeza. Cuando asentían, yo rezaba con  voz suave y pausada. ¡Cuántas lágrimas vi caer, de los ojos de los enfermos, mientras yo pronunciaba las palabras del Padre nuestro!

Cuando les decía: -Jesús está aquí contigo acompañándote en este momento tan difícil… Generalmente me apretaban la mano o movían los párpados.

También era muy difícil consolar a la familia. Apenas eran unos minutos que podían estar junto al enfermo. Era importante decirles que le hablaran, que le expresaran el amor y que le comunicaran paz. Pero lo que yo podía hacer era muypoco ante tanto sufrimiento. Simplemente debía estar para aclarar dudas y consolar.

La experiencia profesional me ha enseñado a estar junto a él y junto a ellos.  Mi vocación sacerdotal me lleva a cultivar esa presencia para que se manifieste la cercanía de Jesucristo, el Señor, que nos dice: “vengan a mí los que están cansados y agobiados y yo los consolaré” (Mateo 11.28).

 “Junto a él”. Este es nuestro hermano en Cristo que está en la etapa terminal de su vida. Necesitado de otros que le acompañen en el tiempo de despedida de sus familiares. Necesitado de palabras de aliento y esperanza; de fortaleza y consuelo; de vida y amor. Necesitado de corazones, manos y ojos que le comuniquen amor. Muchos están necesitados de Dios.

 “y ellos”. Es la familia del enfermo que está atravesando el momento más difícil de la vida que es la separación de uno de sus seres queridos. Necesitada de consuelo, fortaleza y esperanza.

Este material es fruto del curso de pastoral de la esperanza realizado en la arquidiócesis de Montevideo en octubre de 2011.  Su contenido quiere introducirnos en el misterio del sufrimiento y la muerte del hombre a la luz del Misterio Pascual de Cristo.

Ante lo incomprensible de la muerte se nos manifiesta la Vida que brota de la Pascua. “¿Crees esto?” (Juan 11.26) le preguntó Jesús a Marta y nos pregunta a cada uno de nosotros.

 

Presbítero William Bernasconi

 

 Índice Apuntes para la Pastoral de la Esperanza Nº3

El sufrimiento humano

El Misterio Pascual

Proceso del duelo ante la pérdida de un ser querido

 

 

Este material completo se encuentra a la venta en:

Librería San Pablo.  Colonia 1591 (esq Carlos Roxlo), Montevideo.

Librería LEA.  Cerrito 475, Montevideo.

 

 

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